Lógica en Primer Grado
Lógicamente
Al comienzo de la escolaridad primaria, con chicos y chicas de 6 años, antes de comenzar con los números y figuras, es importante prestarle un poco de atención a cuestiones lógicas como comparar, clasificar y ordenar. En realidad, estas tres cuestiones están estrechamente ligadas porque, tanto para clasificar como para ordenar, es necesario antes comparar, es decir, hacer apareamientos.
Veamos un ejemplo. Hay a disposición de los chicos una colección de lápices usados y les pedimos que los ordenen por su largo, necesariamente tendrán que ir comparándolos de a dos, aunque sea mentalmente.
Lo mismo sucede si se trata de clasificarlos por color: seguramente tendrán que comparar los lápices entre sí, es decir, hacer apareamientos visuales.
Clasificar, ordenar y comparar se pueden abordar en una misma actividad. Si bien la vida cotidiana de los chicos está repleta de situaciones a las que se les puede ver el costado matemático, éstas que siguen pueden servir como modelo para imaginar muchas otras que ofrezcan también ricas cuestiones para trabajar.
Matemáticas en la cocina
En la cocina los chicos tienen a su alcance una gran variedad de objetos y materiales. El docente puede hacer del juego en la cocina una rica experiencia matemática, destacando el costado matemático de las cosas.
Estas actividades que aparecen a continuación se pueden plantear en la cocina de la escuela y, si no hubiera esa posibilidad, se podrá improvisar una simulación en el aula.
A continuación aparece una lista de actividades que, aunque cotidianas, no por eso son menos matemáticas. Los invito a aprovechar esos momentos para comparar, clasificar y ordenar.
Enfrascados con los frascos
Le proporcionamos a los alumnos una colección de frascos de cocina, esos que contienen porotos, lentejas, azúcar, yerba, etcétera. Es importante que sean transparentes para que se vea claramente su contenido.
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Clasificarlos por el color de su tapa. En lugares separados quedarán los frascos que tienen su tapa del mismo color.
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Ordenar de menor a mayor (o de mayor a menor) por el volumen de su contenido.
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Buscar el que contiene menos, el que contiene más, el más liviano, el más pesado, el más grueso, el más fino, el más alto, el menos alto, el más ancho, el más angosto.
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Probar (degustar) el contenido de los frascos y determinar cuál es el más dulce, el más salado, el más ácido.
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Al probar los alimentos, se pueden hacer apareamientos gestuales. Por ejemplo, si un nene pone cara de desagrado, pedir a los otros chicos que imiten el gesto de ese chico.
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Tomar un frasco cualquiera y pedir a los chicos que busquen cosas más altas que ese frasco (o más bajas, o más gruesas, o más finas). Juntar los objetos que encuentren y, por grupos, ordenarlos en sentido creciente o decreciente según la propiedad que se usó.
Otras cosas en la cocina
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Determinar cuál es más ácido: limón, mandarina, leche o vinagre.
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Determinar cuál es más salado: puré de papas, papas fritas, galletitas de agua, palitos salados.
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Clasificar en dulces y salados. Pedirle a los chicos que pregunten en casa nombres de comidas saladas y de comidas dulces. Hacer un cartel mural con alimentos clasificados en dulces y salados.
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Con una colección de tazas de distintos colores, clasificarlas por color, es decir, poner juntas las que tienen el mismo color.
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Con una colección de tazas de diferentes tamaños (de té, de café y de café con leche), clasificarlas por tamaño, es decir, poner juntas las que tienen el mismo tamaño.
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Poner varios alimentos de tres categorías: fríos, naturales y calientes; compararlos y clasificarlos. Ordenarlos empezando por el más frío hasta llegar al más caliente (o viceversa).
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Pedirle a los chicos que pregunten en sus casas nombres de comidas frías y de comidas calientes. Hacer un cartel mural con comidas clasificadas en frías y calientes.
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Poner sobre la mesa panzones y clasificarlos por color y por tamaño.
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Juntar las cacerolas que se usan en la cocina. Inventar un criterio para clasificarlas. Acomodar cada clase en un estante diferente. Otro día inventar otro criterio de clasificación, volver a clasificar y poner en estantes diferentes según el nuevo criterio. Puede ser por cantidad de asas, por el material con que están hechas, por color, etcétera. También se puede hacer con los cubiertos, tazas, vasos.
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Proponer una colección de objetos y sustancias para hacer comparaciones táctiles. ¿Cuál es más suave? Aquí van algunas ideas: harina, arena, aceite, agua, servilleta de papel, trapo de cocina, toalla, papel de diario.
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Aparear objetos según su función: tapa con cacerola, cuchillo con tenedor, etcétera.
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Chicos matemáticos
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Cada grupo de chicos tienen una colección de frutas frescas: una naranja, una banana, una manzana, una ciruela, una uva, etcétera. Ordenar las frutas de menor a mayor (o de mayor a menor) por su volumen, por su alto, por su ancho, por su peso, por su textura.
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Buscar algo más pesado que una banana (o más liviano), más dulce, más ácido, más salado, más gordo, más flaco, más fino, más grueso, más áspero, más suave, más largo, más corto, más ancho, menos ancho, más alto, más bajo, y todo lo que se les ocurra para hacer apareamientos lógicos.
Y ahora… la merienda
Durante la merienda hay mucho para ver, para tocar, para oler, para degustar. Los chicos conocen muy bien ese momento de compartir la merienda y los objetos que usan. El docente puede incentivar a sus alumnos para que se conecten con el lado matemático de ese ritual de todos los días.
Aunque en otras entregas volveré sobre las cuestiones matemáticas de la merienda, ahora me detendré en los detalles que involucran los conceptos lógicos de comparar, clasificar y ordenar. He aquí algunas actividades.
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Las galletitas se pueden clasificar por tamaño, por forma, por color, por sabor. Se las puede comparar por textura.
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Algunos chicos toman leche, otros té, otros mate cocido; eso determina una clasificación que se puede concretizar sentando en la misma mesa los que toman lo mismo.
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Algunas tazas contienen más, otras contienen menos, se las puede comparar.
- Hay chicos que toman leche fría, otros leche caliente; eso produce una clasificación. Les pedimos a los chicos que “levanten la mano los que toman la leche fría” y que “levanten un pie los que toman la leche caliente”: el conjunto ha quedado clasificado.
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Algunas tazas contienen más que otras; se las puede ordenar de acuerdo con su capacidad, de menor a mayor o de mayor a menor.
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Pedirle a los chicos que consigan recipientes que contengan más que una taza de la merienda (o menos). Una vez que encontraron los recipientes, se pide que los ordenen de acuerdo con su capacidad, en sentido creciente (o decreciente).
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Los mantelitos individuales (o servilletas) se pueden clasificar por su forma, o su color. Se los puede comparar de acuerdo con su superficie.
Lógica en cualquier momento
Al igual que en la cocina, los apareamientos visuales, táctiles, auditivos, etcétera, se pueden plantear en otros momentos de la tarea del aula. desde los momentos en que se usan lápices y cuadernos: comparar colores, largos, texturas, pesos de los útiles escolares, pasando por los juegos dentro y fuera del aula: ordenarse en una fila por altura, comparar tiempos en una carrera, aparear recipientes de todo tipo por el agua que pueden contener, hasta los actos escolares: hacer escenografías con formas geométricas, colores, texturas que se pueden comparar, inventar coreografías en las que los niños estén ordenados en una hilera.
Como verán, las posibilidades son tan variadas como podamos imaginar; solo hace falta desarrollar el ojo de matemático.
Que buenas ideas!
Me parece muy oportuno para los chicos y que puedan disfrutar de aprender matemáticas.
Muchas gracias por el aporte.
Gracias Ana inés
no me gusta leer pero esto me conmovio mucho pero me gutaria mas hacer fracciones desimales
me parecio muy buena esa pagina creo que es la mejor y mas clara que he podido encintrar de verdad que los felicito muchas gracias por su colaboracion
Gracias a vos rosa maria villamizar por comentar en este blog.